¿Valor añadido o software sin más? ¿Dónde está la sostenibilidad?

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Curiosa contradicción. Después de una ilustrada conversación con el presidente de una compañía que basa su modelo cien por cien en código abierto y cotiza en Wall Street, me encuentro con que otro directivo de la compañía más cerrada y monopolista del mercado, afirma alegremente y sin tapujos que el modelo del Software Libre y abierto es insostenible por sí mismo. Desde luego, las críticas en este país siempre son gratuitas, para qué vamos a dar argumentos y datos que confirmen nuestras acusaciones. Si total, aquí nunca pasa nada. Así nos va….

Cuando en el principal encuentro de expertos de la industria tecnológica a nivel mundial se concluye que las políticas asentadas sobre pilares como la mejora de las redes sociales para fomentar la comunicación entre las personas, la apuesta por mejorar la educación, la tecnología, las comunicaciones, son las que realmente crearán empleo de calidad, y donde las tecnologías abiertas y los estándares abiertos tienen mucho que ofrecer, llega este susodicho señor y afirma que no debe existir la neutralidad tecnológica. Un término que, por cierto, ellos fueron los primeros en acuñar para así defenderse de la posible implantación de tecnologías innovadoras y abiertas en el ámbito del Sector Público. Ahora resulta que ya no es necesarias esa neutralidad. Aunque en cierto modo opino igual que él. Ahora es necesaria la integración de tecnología punta en las aulas que garanticen el futuro profesional y moral de nuestros alumnos. Lógicamente, esta tecnología no es la que ellos intentan vender bajo todo tipo de presiones.

Porque el éxito está en vender valor añadido que haga esa tecnología más eficiente, y no vender un software que esclavice a los clientes, a los estudiantes, a los usuarios en general. Una tecnología con la que corremos el riesgo de quedar atrapados en ella. Y así no evolucionaremos.

Yo me pregunto: si la tendencia en los mercados tecnológicos va hacia la colaboración entre empresas y sistemas y la compartición de ideas, ¿por qué esta gente sigue anclada en un modelo tecnológico y, por ende, de negocio, propio del siglo XIX? Imagino que llegará un momento en que ese modelo ya no sirva, en que si no te adhieres a unos estándares generalizados y abiertos, sencillamente, quedas fuera de juego. Al menos es lo que están demostrando los grandes ‘monstruos’ de las comunicaciones, como Google, y les está funcionando bastante bien parece.

Imagino que llegará un momento en que ese modelo ya no sirva, en que si no te adhieres a unos estándares generalizados y abiertos, sencillamente, quedas fuera de juego

Otra reflexión que me hago, y es fruto también de las ideas que intercambiamos Tim y yo, es que si en momentos de recesión económica, y ya casi en estado catatónico, el modelo de las tecnologías libres y abiertas sigue en continuo crecimiento y dando importantes beneficios, y lo que es mejor, sigue aportando riqueza al paradigma de la innovación, sin recibir apenas recursos por parte de las Administraciones Públicas que han recortado drásticamente sus presupuestos dedicados a esos menesteres, incluso en algunos países no lo han apoyado ni con un céntimo, ¿por qué este señor habla de subvenciones como sustento de este desarrollo tecnológico basado en Software Libre y de código abierto? Es como vivir en mundos paralelos, ¿no? El de este señor y el mío, me refiero, e imagino que el de muchos de vosotros también. Yo pensaba que a alguien así, con esa responsabilidad, le obligaban a conocer a su “competencia”, a escudriñar sus debilidades y fortalezas, pero queda claro que no. No entiende que el principal valor del Software Libre y de código abierto no recae en su gratuidad, precisamente porque no tiene por qué se gratuito, eso lo sabe hasta el más tonto, sino en la calidad de los ingenieros, gestores y directores que también cobran por desarrollar un trabajo y ofrecer unos servicios de calidad alrededor de este trabajo. Quizá no lo entienda porque su estrategia no es la satisfacción del usuario, sino absorberle hacia su mundo cerrado.

Pero tampoco merece la pena gastar ni un átomo de energía más, como dice un amigo mío, en explicar ciertos conceptos a quien no quiere entender. Es una cuestión práctica, y de eso sabemos mucho los que tenemos la mentalidad abierta. En fin.

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