“Abrir los datos es compartir la riqueza”

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“La sociedad evoluciona a gran velocidad y aún no hemos conseguido un código abierto en estas leyes donde los ciudadanos puedan participar”

  • Los pasados 23 y 24 de noviembre tuvo lugar la segunda edición del Open Data Sevilla en la Universidad Pablo Olavide. El objetivo de la cita fue promover la transparencia informativa, el acceso a los datos de las administraciones públicas y lograr una verdadera participación ciudadana en el proceso democrático.

    Las jornadas contaron con invitados de gran prestigio, quienes trataron de exponer por qué es necesario que la ciudadanía reclame un Gobierno Abierto y por qué es imprescindible que se demande un libre acceso a los datos públicos, sin olvidar el papel que juegan las nuevas tecnologías en este proceso.

     

    Gobierno Abierto es repartir el poder

    La inauguración de la jornada corrió a cargo de Guzmán Garmendia, consultor y consejero político en Gobierno Abierto. Bajo el título “Gobierno Abierto: la única salida política” postuló que para conseguir esto, además de un acercamiento a la ciudadanía es necesario pasar por la modernización de las tecnologías. En palabras del propio Garmendia: “Sin TICs no hay transparencia” y uno de los principales problemas es que los gobiernos no tienen esa base tecnológica.

    GACETA TECNOLÓGICA / CC BY-SA 3.0 UNPORTED

    Primera mesa de debate sobre “Experiencias Open Data.

    Para Garmendia, otro de los puntos donde hay que enfocarse es en el ciudadano. Es necesaria un comunicación de abajo hacia arriba, es esencial una consulta al ciudadano para poder elaborar esa Ley de Transparencia. En este proceso, es clave comenzar un proceso “evangelizador”, ya que la gente no conoce qué es el Open Data ni el Open Goverment. Por tanto, concluye Garmendia, “es vital comenzar un plan de sensibilización para informar a la población y que reclamen sus derechos”.

    Expertos de la talla de Marc Garriga, impulsor del proyecto Open Data del Ayuntamiento de Barcelona; Emilio García, consejero técnico en la Dirección General de Modernización, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas; Rafael Serrano, responsable de la transparencia municipal del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, y Miquel Torregrosa, responsable en Estrategia TI en el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat de Cataluña, participaron en el debate sobre “Experiencias Open Data”.

    Uno de los principales temas tratados en esta mesa redonda fue la diferencia entre los datos reclamados por los ciudadanos de a pie y los datos solicitados por las empresas. Según Marc Garriga “los ciudadanos reclaman transparencia (por ejemplo, presupuestos) y las empresas reclaman datos dinámicos en tiempo real”. En este sentido, para Emilio García el dato geográfico, seguido del dato económico, son los más solicitados por los infomediarios.

    Otro de los temas con gran impacto en los social media fue la discusión acerca de si los datos públicos debían o no ser gratuitos. “Los datos públicos no tienen por qué ser gratis, hay distintas maneras de trasladar el coste”, sostenía Emilio García. Por ello, “existen distintos modelos de negocio, el que haya datos que se cobren permitirá que haya datos sin cobrar. El hecho de publicar los datos tiene un coste”. Esta tesis defiende que los datos han de ser accesibles, pero no necesariamente que su reutilización no tenga coste.

    Otra de las cuestiones que suponen un freno para la adopción de políticas de Open Data es que no existen métricas fidedignas de uso y retorno de la apertura de datos. Pero si algo quedó claro es que es necesaria una apertura de datos: “El dato tiene que estar abierto para que la innovación pueda fluir”, coincidieron.

    El futuro del Open Data pasa por seguir abriendo datos públicos y datos privados de empresas que ofrecen servicios públicos, “armonizar”, según Garriga.

     

    Contarlo todo se llama transparencia

    Alberto Ortiz de Zárate, director de Atención Ciudadana del Gobierno Vasco, presentó su ponencia “Modelo LUDO: el gobierno abierto desde la perspectiva del ciclo de las políticas públicas”, que se ha convertido ya en un clásico en los eventos de oGov y datos abiertos. En este modelo, de gran complejidad, el ciudadano juega un papel fundamental, a la vez que reclama la colaboración ciudadana, necesaria más que nunca para potenciar el proceso de participación.

    GACETA TECNOLÓGICA / CC BY-SA 3.0 UNPORTED

    Alberto Ortiz de Zárate, durante su presentación sobre el modelo LUDO.

    “Gobierno Abierto es la suma de la transparencia, si solo cuentas lo que te ha ido bien se llama propaganda”, afirmaba rotundamente Ortiz de Zárate, palabras que calaron fuerte en las redes sociales.

    Hay que cambiar el modelo existente y que el ciudadano pase a un primer plano en el que pueda deliberar y poseer las herramientas para tener el control de lo público. Pero la devolución de este poder a los ciudadanos no siempre es suficiente porque puede que no sea el modelo más óptimo. Para el mayor promotor del Open Goverment en España, hay que llevar a cabo un nuevo diseño donde primero haya una bidireccionalidad informativa; en segundo lugar, un proceso de consulta por parte de las administraciones y de la ciudadanía; y en tercer lugar, que la ciudadanía tenga el poder de hacer las cosas, creándose una situación de co-responsabilidad.

     

    Historias a través de los datos

    Como no podía faltar en un evento de estas características, el ingrediente más ácido lo aportó Mar Cabra, directora de la Fundación Civio y periodista de investigación, quien una vez más abrió los ojos a la audiencia con una presentación dinámica y potente acerca del periodismo de datos. “El periodista se convierte en una pieza clave dentro del proceso comunicativo, sobre él recae la responsabilidad de “descifrar” los datos públicos en crudo y hacerlos comprensibles para cualquier audiencia”, defendió Cabra.

    El periodismo de datos consiste en recabar y analizar los datos para hacerlos comprensibles a través de artículos y herramientas que ayudan a promover la democracia. En este sentido, “poseer los datos no significa nada, hay que ayudar a la gente a entender y sintetizar, a explicar la realidad”, sostuvo la periodista.

    Para que esto sea posible entran en juego varios elementos. El primero de ellos es tener acceso a cierto tipo de información, para lo que es necesario que exista una Ley de Acceso a la Información Pública, que en España aún no existe, en cambio, es una ley que sí existe en 93 países del mundo. Actualmente los únicos resquicios legales con respecto al acceso a la información son en materia medioambiental, protegida por la Ley 27/ 2006, el Reglamento (CE) n° 1049/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo y el Real Decreto 1495/2011 de Reutilización de la Información del Sector Público.

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    Mar Cabra, en un momento de su intervención.

    El equivalente a nuestra Ley de Acceso a la información pública sería la Ley de Transparencia que aún está en fase de presentación de enmiendas y no entraría en vigor hasta el 2014.

    En segundo lugar, es ineludible poder trabajar con esa información que debe ser reutilizable y proporcionar datos que se puedan entender. Por ello, hay que reclamar una buena materia prima que facilite el trabajo, evitando pasos intermedios en el proceso que dificulten la reutilización.

    Por último, tiene que existir un trabajo en conjunto entre periodistas y programadores para poder utilizar el análisis de datos y las herramientas tecnológicas, de manera que el producto final llegue y sea inteligible a cualquier nivel. Hay que demandar la usabilidad de esa primera información que le llega al periodista.

     

    ¿Por qué es necesaria una Ley de Transparencia de datos?

    Bajo el título“Leyes de Transparencia y Acceso a la Información” se celebró otro panel de expertos con la participación de Guzmán Garmendia, Alberto Ortíz de Zárate, César Ramos, diputado de la Asamblea de Extremadura, Manuel Sánchez de Diego, profesor de Derecho de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Coalición Pro Acceso.

    Para que sea efectiva la democracia en el XXI es necesario saber lo que están haciendo los poderes públicos. Por ello, para luchar contra la corrupción es necesario “conocer”, recalcaba Manuel Sánchez de Diego. “Se ha producido un rearme en la ciudadanía, incluso en los políticos y funcionarios; la transparencia vende, si son transparentes hay feedback”, concluía.

    Por otro lado, Garmendia afirmaba que “la ciudadanía necesita entender, para lo que es clave la información”.

    En cuanto a la necesidad de una Ley de Transparencia, el diputado extremeño afirmaba que el 80% de la clase política no está preparada. Una postura más optimista es la que defendió Guzmán Garmendia, valorando los logros obtenidos en esta materia por la Administración Pública, en lugar de lamentar las deficiencias: “Menos polemizar y más aplaudir las medidas que se están llevando a cabo”. Por su parte, Sánchez de Diego afirmó con rotundidad que es necesaria una buena Ley Orgánica.

    En definitiva, y de acuerdo con los argumentos de los diferentes expertos, es necesario cambiar el modelo actual atendiendo a las nuevas tecnologías, ya que la transparencia no se entiende sin la tecnología.

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