Abajo el Software Libre, Presidente

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por Agustín Benito
Gerente de ASOLIF

¿Se imaginan al Presidente Sarkozy llegando a un acuerdo con algún famoso bodeguero italiano, y anunciando unas semanas después en Los Campos Elisios que se servirá vino de la bota en todos los piscolabis pagados con dinero de su gobierno? Yo no puedo.

Sin embargo, al Presidente de España no necesito imaginarlo en una situación similar. Me basta con ver en Youtube el vídeo de la rueda de prensa en Moncloa junto a Bill Gates, y su posterior anuncio en el Debate del Estado de La Nación, relacionado con la adquisición de portátiles para alumnos de primaria.

 

Nuestro Presidente acaba de dar con la piedra filosofal. Dispone de multitud de asesores y vela por el bien de todos nosotros. Pensé. O tal vez no.

Compró un producto extranjero, caro y obsoleto, cuando en casa disponía de otros más baratos, de última generación y con mejores prestaciones. Lo “curioso” del tema es que existen personas de su propio partido (y de otros) que lo saben. Por eso elijen opciones diferentes a la planteada por el lobo vestido de cordero que nos visitó para anunciarnos su Buena Nueva.

Adquirir los portátiles con Software Libre tiene un coste inicial menor, salvo en el hipotético caso de que las licencias bajen hasta cero euros. Esto de la inflación negativa puede hacer milagros… pero no parece que tantos.
Sr. Gates, ¡gracias por la rebaja en el coste de las licencias! Le vamos a dar el Príncipe de Asturias dos veces. Cambiaremos la Ley si hace falta. Usted lo merece. Grité al oir el anuncio.

Por cierto, Sr. Presidente, ¿le dijo el filántropo que las licencias de uso que pagamos, caducan? ¿Sabe cuánto cuesta renovarlas?

Alguien debería comentar a los fenómenos que cerraron el acuerdo con el filántropo, que el software que incorporarán los portátiles es obsoleto. Se desarrolló hace una era informática. Tiene parches, claro que sí, pero puestos a desembolsar el dinero de todos, podíamos haber pedido un producto nuevo o, cuando menos, uno con cierto futuro, con expectativas de ser soportado durante, digamos, los próximos tres a cinco años.

¿Preguntó, Sr. Presidente, por qué no le venden los portátiles con la última versión del software fabricado por la empresa social de referencia a nivel mundial?

Puestos a comprar gato por liebre, hubiese estado bien adquirir un software adaptado a la edad de los usuarios. Sabemos que nuestros chavales son muy despiertos, pero tal vez obligarles a tragar el mismo sistema que mamá y papá usan en la oficina, no sea del todo pedagógico.

Se me ocurre que tanto despropósito puede deberse a que nuestro Gobierno llegó al acuerdo de adquisición de portátiles hace cinco años para otro Ministerio pero, como no pudo ejecutarse y caducaba el acuerdo, aprovecharon la visita del filántropo para decidir a qué destinaban el dinero comprometido.

Será para Educación. Imagino que comentó alguno de los asesores del Presidente. Total, sólo hay que cambiar dos detalles del pedido realizado entonces, reducir el tamaño de los portátiles y cambiar la licencia corporativa por la licencia educativa. ¿Nada más? Preguntaría el Presidente . Nada más.

Vaya, ambas medidas abaratan el producto. Comentaría el filántropo.

Genial, así adquirimos más cantidad. Respondería un asesor, para luego concluir…. Presidente, adquirir portátiles al filántropo es como comprar en el zoco del El Cairo.

Y tiene razón. Siempre gana el que vende, a pesar de que, quien compra, se vuelve a casa pensando lo contrario.

Por cierto, Sr. Presidente, ¿le dijo el filántropo que las licencias de uso que pagamos, caducan? ¿Sabe cuánto cuesta renovarlas?

Durante la visita del maestro de la caridad a Madrid, de tanto hablar maravillas del proyecto educativo de Extremadura, a los asesores del Presidente se les olvidó preguntar a sus responsables si existe la posibilidad de personalizar los escritorios y aplicaciones adaptándolos a niños de primaria. Normal, si el filántropo viene a “regalarnos” portátiles para nuestros chavales, se asume que están plenamente adaptados para ellos. ¿Para qué comprobarlo?… Nos fiamos del cordero.

Apuesto a que este ejemplo de caridad, de nombre Bill, tiene muy claro el modelo lingüístico español. Me pregunto si alguno de los audaces negociadores de nuestro Gobierno preguntó antes de comprar si es posible cambiar el idioma del escritorio y aplicaciones de los portátiles, de modo que puedan ser utilizados para aprender inglés o francés. Dada nuestra sensibilidad hacia el multilingüismo, no cabe duda de que incluso pusieron como condición que el catalán, el vasco, el valenciano o el gallego se incorporen como opciones en los equipos junto al español.

En pleno siglo XXI, ¿cómo no va a ser posible cambiar el idioma del escritorio y aplicaciones con un sólo clic? Preguntaría un asesor a otro.

Si el filántropo dice que su software es la mejor opción para aprender idiomas, tontos nosotros que no hemos sabido aprovecharlo. Respondería.

Las soluciones que se están poniendo en marcha en Comunidad Valenciana no pueden ser mejores que esta que se nos ofrece. ¡Qué sabrán de multilingüismo estos valencianos! Concluiría un tercero.

Dado que la adquisición de regalos, envueltos en papel de colores y con dibujos de ventanas voladoras, traídos por este Papá Noel del siglo XXI, se nos antoja a algunos un error de principiante, lo normal es que esté justificada en base a razones que los mortales no podemos ni intuir. Ya se sabe, sólos los iluminados poseen la sabiduría necesaria para elevarse por encima del mar de nubes y contemplar la fotografía completa.

Ésa debe ser la razón principal por la que los asesores del Presidente no necesitan preguntar a la Junta de Andalucía sobre este tema.
¿Cómo van a saber más los responsables de Educación de una Autonomía que nuestro nuevo consejero, el filántropo? Presumo que diría un asesor a nuestro Presidente.

Eso de que en el sur disponen del proyecto de gestión de infraestructura tecnológica para educación más eficiente del mundo debe ser un bulo lanzado por multinacionales y gobiernos extranjeros, que odian a nuestro invitado. Sentenciaría otro.

¡Neocones! Gritarían al unísono.

Sr. Presidente, háganos tres favores. Primero, súbale el sueldo a sus asesores, no vaya a ser que los fiche Obama. Son unos fenómenos.
Segundo, invite al filántropo en más ocasiones. Tal vez nos deleite con “nuevos” obsequios a “precio de saldo”.

Tercero, destituya a los responsables educativos relacionados con las TIC que promueven el Software Libre, en especial, a los de Extremadura, Valencia y Andalucía, no vaya a ser que sus proyectos, más baratos, eficientes y además, reconocidos como tales internacionalmente, se extiendan a otras CC. AA. y nos fastidien futuras visitas de tan insigne personaje.
Mano dura con esos frikies comunistas, Presidente. Mano dura y ¡arriba la economía sostenible!

 

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