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Sanidad

13.500 compuestos químicos a disposición pública para la investigación contra la malaria

Como parte del compromiso de GlaxoSmithKline de promover la innovación en esta área

  • GlaxoSmithKline (GSK) tiene el compromiso de promover la investigación en enfermedades tropicales olvidadas como la malaria, que asolan los países en desarrollo. En enero de 2010, como parte del compromiso de la compañía de promover la innovación en esta área, GSK anunció su intención de compartir por medio de herramientas on line, los resultados y las estructuras químicas identificadas con el cribado de los dos millones de compuestos de su colección frente al parásito que causa la malaria.

GSK comparte los compuestos químicos investigados sobre la malaria.

Investigaciones realizadas por GSK, y publicadas el pasado 19 de mayo en la revista Nature, identifican prometedoras nuevas moléculas para desarrollar medicamentos contra la malaria. Estas investigaciones se basan en el cribado, durante más de un año, de los más de dos millones de compuestos de la colección de GSK, con el fin de detectar aquellos que pudieran inhibir el parásito de la malaria, P. falciparum. El artículo de Nature describe las estructuras y el análisis de los más de 13.500 compuestos más potentes ('hits').

A partir de ahora, los 13.533 'hits' están disponibles en webs públicas, siendo ésta la primera vez que una compañía farmacéutica pone abre las estructuras de tantos compuestos. Más del 80 por ciento de estas moléculas han sido sintetizadas en GSK, por lo que esta información será novedosa para la comunidad científica.

Entre los compuestos con mecanismo de acción previamente conocido, los más numerosos son los inhibidores de kinasas. Los autores sugieren que estos compuestos abren la puerta a estrategias terapéuticas innovadoras contra la malaria. En el artículo de opinión que acompaña a la publicación en Nature, David A. Fidock, de los Departamentos de Microbiología, Inmunología y Medicina (enfermedades infecciosas) del Centro Médico de la Universidad de Columbia (Nueva York), ha comentado: “Este hallazgo constituye una nueva vía de investigación importante para el desarrollo de nuevos medicamentos antimaláricos, lo que podría aprovecharse de las grandes colecciones de compuestos ya desarrollados contra las proteína kinasas en otras áreas terapéuticas”.

El estudio también ha identificado compuestos que pueden inhibir procesos en los glóbulos rojos de la sangre, necesarios para la supervivencia del parásito. Esto abre una nueva posibilidad de luchar contra la infección buscando interrumpir estos procesos en los glóbulos rojos, en vez de inhibir directamente el propio parásito de la malaria.

 

Colaboración mundial abierta

Todas estas estructuras químicas están disponibles on line en el European Bioinformatics Institute (EMBL-EBI), en Collaborative Drug Discovery (CDD) y en PubChem (National Library of Medicine). Junto con los datos y el análisis publicados en Nature, la comunidad investigadora mundial tiene ahora a su disposición decenas de miles de herramientas químicas para apoyar su investigación sobre esta enfermedad letal que mata un niño en África cada 30 segundos.

La comunidad investigadora mundial tiene a su disposición decenas de miles de herramientas químicas para apoyar su investigación sobre esta enfermedad que mata un niño en África cada 30 segundos

“El mundo necesita con urgencia nuevos medicamentos para combatir la malaria”, ha dicho el Dr. Patrick Vallance, director de Drug Discovery de GSK. “Estos datos nos proporcionan a nosotros y a otros investigadores de todo el mundo nuevos caminos a seguir. Esperamos que esta información lleve a realizar más estudios sobre la enfermedad e invitamos a todos los investigadores a añadir sus resultados a la base de datos del EBI para establecer una abierta colaboración mundial para expandir nuestro conocimiento colectivo y desarrollar nuevos medicamentos”.

Los resultados incluyen las familias químicas que GSK está investigando en la actualidad para esta indicación, así como los mecanismos de acción de aquellos compuestos que la compañía ha estudiado previamente en otras áreas terapéuticas. Entre estos últimos los más abundantes son los inhibidores de proteína kinasas. La mayoría de las estructuras químicas encontradas tienen las características necesarias para ser desarrolladas como futuros medicamentos.

Las estructuras químicas y los datos microbiológicos de todos los compuestos se han depositado en bases de datos on line que son consultadas frecuentemente por la comunidad científica. La base de datos del EBI se ha creado para que investigadores de todo el mundo puedan añadir sus datos a la información ya preexistente, con libre acceso para todos. El valor de la difusión de esta información se multiplica gracias a las herramientas de análisis especializadas aportadas por estas bases de datos, que se ponen a disposición de los investigadores sin coste alguno.

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