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	<title>Libre por los pelos</title>
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	<description>El blog del peluquero de los políticos</description>
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		<title>Jugando a las Familias</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Aug 2010 11:11:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Recordarán que en mi último post (¿aún no lo han leido?) les contaba como conseguí mi primer ordenador en propiedad y -sobre todo- mi primer sistema operativo.
Eso de meter un CD o un DVD, darle a un par de botoncitos y tener un sistema nuevo me encantó. Además, como con cada intento me cargaba todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recordarán que en mi último post (¿aún no lo han leido?) les contaba como conseguí mi primer ordenador en propiedad y -sobre todo- mi primer sistema operativo.</p>
<p>Eso de meter un CD o un DVD, darle a un par de botoncitos y tener un sistema nuevo me encantó. Además, como con cada intento me cargaba todo lo que había en el ordenador, prefería probar de todo antes de ponerme a trabajar en serio. ¡No era cosa de borrar todos mis documentos por una tontería!</p>
<p>Así que durante un mes probé todos los discos que conseguía de amigos, de Internet, de revistas&#8230; Reconozco que instalé algún Windows, pero como era para probarlo y al final no me convenció, no creí lógico pagar una licencia de uso (total, si &#8220;<em>usarlo</em>&#8220;, lo que se dice &#8220;<em>usarlo</em>&#8220;, no lo llegué a usar). Lo que sí aprendí, y me gustaría resumirles aquí fueron estas &#8220;<em>verdades del peluquero</em>&#8220;:</p>
<p>* <em>Windows</em> es muy popular, todo el mundo te presta una copia.<br />
* <em>Windows</em> viene &#8220;peladito&#8221;. Con calculadora, un cuadernito y poco más.<br />
* <em>Windows</em> no se fía de ti. Te lo pregunta todo cinco o seis veces.<br />
* <em>Ubuntu, Mint, Mandriva</em>&#8230; son como una familia. La familia &#8220;<em>Linux</em>&#8220;.<br />
* Como los hermanos o los primos, todos se parecen, pero cada uno tiene algo diferente.<br />
* Los Windows los hacen en américa, en <em>Microsoft</em>. No le preguntan a nadie cómo lo quieren.<br />
* Los Linuxes (se dice así?) se hacen entre mucha gente, y la mayoría tiene otro trabajo.<br />
* Mi ordenador no puede usar las cosas del <em>Mac</em>.</p>
<p>Esto de &#8220;<em>La Familia</em>&#8221; es muy curioso. Hay linuxes &#8220;<em>abuelos</em>&#8220;, &#8220;<em>padres</em>&#8221; e &#8220;<em>hijos</em>&#8220;. Los &#8220;<em>abuelos</em>&#8221; son los más antiguos y venerables, y los hijos los más &#8220;<em>modernillos</em>&#8221; y atrevidos. &#8220;<em>Debian</em>&#8220;, por ejemplo, es un abuelo, y &#8220;<em>Molinux</em>&#8221; un hijo (o un nieto, quizás). A mí me recuerda un poco a mi pueblo, donde el tío Sebastián intentaba conseguir un conejo de veinticinco kilos y que fuera muy inteligente a base de cruzar varias camadas. Yo creo que en realidad quería un perro, pero nunca me atreví a desilusionarlo.</p>
<p>La gente del linux coge un programa de aquí, otro de allá&#8230; Cambian el aspecto, los colores, o veces cosas más complicadas, como el meollo del sistema (se dice &#8220;kernel&#8221;) y se hacen un linux nuevo. Luego lo usan un tiempo hasta que se aburren y hacen otro o se dedican a otra cosa.</p>
<p>La verdad es que elegir un sistema operativo no es fácil. <em><span style="text-decoration: underline;">Windows</span></em> no me gustaba y era caro. El del <em>Mac</em> sí me gustaba pero no andaba en mi ordenador (y también costaba lo suyo). Los linuxes eran interesantes, pero ¡hay tantos! ¡Jamás podría probarlos todos!</p>
<p>La providencia siempre se me aparece en forma de clientes que quieren que les afeite o les corte el pelo. Y ese día entró Vicente, de Educación.</p>
<p>&#8220;Un repasito general, por favor&#8221; dijo mientras se sentaba en el sillón. &#8220;El flequillo no lo toques mucho, las patillas me las recortas a un centímetro y por atrás la máquina al 2&#8243;.</p>
<p>&#8220;Alguien que sabe lo que quiere&#8221; pensé. Como se acercaba el verano empecé la conversación con algo típico: &#8220;Ya está aquí el calor y las vacaciones, eh?&#8221;.</p>
<p>&#8220;Sí, sí&#8230; vacaciones. Tenemos que repartir miles de ordenadores a los niños y tiene que estar todo listo para el curso que viene&#8221;.</p>
<p>&#8220;¡¿A los niños?!&#8221;- exclamé. Dándomelas de entendido le sonsaqué: -&#8221;¿Y qué sistema operativo es bueno para un niño?&#8221;. En realidad quería saber cual era bueno para alguien como yo, que informáticamente soy como un tierno infante.</p>
<p>&#8220;Esa es la pregunta del millón&#8221; -dijo mientras asentía con la cabeza y yo le recortaba una patilla algo más del centímetro requerido. &#8220;Parece que lo lógico sería ponerles <em>Windows</em>, que es lo que usa todo el mundo, pero saldría por una fortuna.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y además no trae casi programas, ¿no?&#8221; intervení haciendo gala de mis recientes y escasos conocimientos.</p>
<p>&#8220;Cierto. Hacen falta programas de todo tipo; de uso general, como los procesadores de texto o las hojas de cálculo y también programas educativos, de matemáticas, física, etc. La única opción sostenible es el Software Libre&#8221;.</p>
<p>&#8220;¿El Software Libre?&#8221;- el caso es que me sonaba el término, pero no acababa de recordar donde lo había leido.</p>
<p>&#8220;Sí hombre, eso del Linux, la gente que adora los pinguinos&#8221;- aclaró.</p>
<p>&#8220;Ahhhhh, sííí, el Linux&#8221; sonreí. Así que no iba mal encaminado con mi elección. &#8220;¿Y cual han elegido, si no es mucho preguntar?&#8221;</p>
<p>&#8220;Vaya, para ser peluquero te veo muy puesto&#8221;- dijo girándose y poniendo en serio peligro su otra patilla. -&#8221;Pues al final vamos a hacer una versión de <em>Ubuntu</em>&#8220;.</p>
<p>&#8220;¿Y no les vale el <em>Ubuntu</em> este tal cual?&#8221; -pregunté con sincera curiosidad.</p>
<p>Vicente se quedó callado unos segundos, que creí dedicaba a evaluar la longitud de las patillas, y respondió: -&#8221;Podría valer, pero lo bueno de <em>Ubuntu</em> es que es software libre, y, si puedes tener un traje a medida, ¿por qué te vas a conformar con uno pret-a-porter?. Además estos sistemas están pensados para usarse en casa o en el negocio, pero en ordenadores individuales donde cada uno es responsable de instalarlo y administrarlo. Nosotros tenemos miles de chavales que van a usarlo como herramienta, pero que no deben tocarle las tripas no sea que rompan algo y las clases se vuelvan un caos&#8221;.</p>
<p>&#8220;Entiendo&#8221;. Parecía que mi elección era la buena. Así que me quedaría con <em>Ubuntu</em> por una temporada e iría aprendiendo a manejarlo sobre la marcha.</p>
<p>&#8220;Otras regiones también tienen un Linux propio, y no solo para educación.&#8221; siguió Vicente.</p>
<p>&#8220;¿Ah, sí?&#8221;</p>
<p>&#8220;Sí, apunta por ahí: <em>Linex</em>, <em>Guadalinex</em>, <em>Molinux</em>, <em>Max</em>&#8230; son los primeros que recuerdo. Busca su página en Google, y seguro que te los puedes descargar.&#8221;</p>
<p>Boli en ristre le hice repetir la lista, mientras tomaba buena nota de los nombres. &#8220;Vaya marcas más raras, todas terminan en &#8216;x&#8217;&#8221; pensé.</p>
<p>¡Todo un día de suerte! Vicente se marchó sin percatarse del desnivel patillero, y yo me fui a casa con una lista de posibles sistemas para mi flamante portátil.</p>
<p>Así que, ¡a descargar!</p>
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		<title>&#8220;Operativo&#8221;, sistema &#8220;O-pe-ra-ti-vo&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 17:05:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Software]]></category>

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		<description><![CDATA[Espero que disculpen que no haya escrito nada desde hace más de un mes. ¿A quien puedo culpar? ¿A mi nuevo ordenador? Pues miren por donde, no quiero formar parte del numeroso grupo de individuos que echan la culpa de su torpeza a las máquinas. El culpable, o mejor dicho &#8220;responsable&#8221;, soy yo.
En estos últimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Espero que disculpen que no haya escrito nada desde hace más de un mes. ¿A quien puedo culpar? ¿A mi nuevo ordenador? Pues miren por donde, no quiero formar parte del numeroso grupo de individuos que echan la culpa de su torpeza a las máquinas. El culpable, o mejor dicho &#8220;responsable&#8221;, soy yo.</p>
<p>En estos últimos años la idea de tener mi propio ordenador iba y venía (curiosamente al mismo ritmo que iban y venían los ingresos de la peluquería). Usaba a ratitos el portátil de René, que siempre se me pegaba al lomo, vigilante cual lechuza: &#8220;¡No vayas a borrarme nada!&#8221;, &#8220;¡Ten cuidado con la pantalla que la arañas!&#8221;, &#8220;¿Puedes pulsar el Intro más flojo, animal!&#8221;.</p>
<p>El caso es que a mí, y a todo el que haya aprendido a mecanografiar en una Olivetti, me gusta darle al &#8220;Intro&#8221; con rotundidad, ¡que se note que ahí va un punto y aparte!. Y cada &#8220;¡cloc!&#8221; del Intro, iba acompañado de una exclamación de mi hermano. Así que finalmente fui a un MediaMarkt de esos rojos y me compré mi propio ordenador.</p>
<p>¡Cuantas decisiones! Que si portátil o sobremesa, que cuantas &#8220;megabís&#8221; quieres, que si prefiero un &#8220;acelerón&#8221;&#8230; ¡por favor! si sólo quiero escribir mi blog y quizás, algún día, llevar las cuentas del negocio!</p>
<p>El presupuesto era en realidad lo más importante. El diseño me importaba poco, porque no tengo pensado presumir de ordenador por la calle. Pero eso sí, la pantalla, la más grande que me pueda permitir. Que a mi edad los &#8220;pinxeles&#8221; esos ni se ven. Ah, y que sea portátil. Así puedo llevarlo de casa a la peluquería y no tengo que acordarme donde se enchufa cada cable.</p>
<p>Y por último, llegó la pregunta más importante: &#8220;¿windows equispé o vista?&#8221;. Vaya tela con los nombrecitos. Con lo fácil que es ponerle un número cada año, como las temporadas de Operación Triunfo.</p>
<p>&#8220;Ummm&#8221; -pensé- &#8220;todos mis clientes se quejan de que el &#8216;vista&#8217; ese es regularcejo, así que será mejor el otro&#8221;.</p>
<p>&#8220;¿Qué tal es el equispé?&#8221; pregunté al joven y nervioso dependiente.</p>
<p>Éste me miró como si yo tuviera dos trompetas verdes en vez de orejas, y me dijo: &#8220;Pues el XP es&#8230; el XP, el de toda la vida, que quiere que le diga&#8221;.</p>
<p>&#8220;Ya, claro&#8221; respondí como si supiera de qué me estaba hablando. El Mac de René no tiene nada que me suene parecido, así que no he usado ni conozco Windows salvo por que se cuentan mis amigos.</p>
<p>Como veía que no me decidía, el vendedor añadió: &#8220;Ya sabe, XP estaba bien, pero dejará de tener soporte pronto&#8221;.</p>
<p>¿Soporte? ¿Viene con patitas? ¿Se le caerán pronto? Cada vez entendía menos.</p>
<p>Nunca hay que despreciar el poder del silencio. Como el chico veía que no decía nada, debió pensar que yo era un experto. Así que mirando primero a ambos lados, me dijo como confidencialmente: &#8220;Mire, en realidad puede llevárselo sin sistema operativo y ahorrarse la licencia, y ya usted en casa, se lo pide a un amigo&#8230; ya sabe&#8221;.</p>
<p>No sabía qué era eso de la licencia, pero la palabra &#8220;ahorrar&#8221; sí que me convenció instantáneamente: &#8220;Sí, claro, eso será lo mejor&#8221;, le dije yo guiñándole un ojo en plan cómplice.</p>
<p>No voy a decir la marca ni el modelo, porque la publicidad hay que pagarla, pero me fui con mi caja de cartón bajo el brazo, dispuesto a leerme todos los manuales que trajera y a surcar Internet para aprender a manejar mi primer ordenador.</p>
<p>Cuando llegué a casa, saqué todo lo que venía en el embalaje, lo puse en la mesa del comedor, y empecé a desliar los alambritos del pan bimbo que envolvían todos los cables. Como buen novato, empecé a hojear la &#8220;Guía Rápida de Instalación y Primeros Pasos&#8221;, y la verdad es que no fue dificil conectar el único cable al único agujero de la misma forma y tamaño. Era como los juegos de colorines que les ponene a los niños en preescolar: el cuadrado rojo en el hueco cuadrado, el cilindro en el agujero redondo&#8230;</p>
<p>Y entonces llegó el gran momento. Pulsé el botón &#8220;ON&#8221;&#8230; salieron unas palabritas en inglés&#8230; y nada. Una frase en blanco sobre negro era lo único que permanecía flotando en la pantalla. &#8220;Sistem nosequé&#8221; o algo parecido.</p>
<p>&#8220;Ya me lo he cargado&#8221;, fue lo primero que se me pasó por la cabeza. Menos mal que tenía el ticket.</p>
<p>Lié de nuevo todos los cables, les puse su alambrito, su corcho blanco y su bolsa -para que se viera impecable, y lo metí todo en la caja original, dispuesto a devolverlo al día siguiente.</p>
<p>Por la mañana tenía que atender la Peluquería, pero no dejaba de pensar en el dichoso ordenador. Caido del cielo, apareció Roberto, el de Innovación, y pensé: &#8220;esta es la mía&#8221;.</p>
<p>&#8220;Perdone que le pregunte, pero ¿podría preguntarle algo de ordenadores?&#8221; le dije mientras le ponía el poncho.</p>
<p>&#8220;¡Uf!&#8221; -suspiró- &#8220;Pregunta, pregunta, pero la verdad es que cada vez se menos de ordenadores y más de presupuestos, proyectos y otras zarandajas. Casi se me ha olvidado lo que me gusta la informática.&#8221;</p>
<p>Con que me diera alguna pista me bastaba, así que continué: &#8220;Es que me he comprado un ordenador, y no hace nada&#8221;</p>
<p>Roberto me miró de reojo, como suelen mirar las personas que tienen una tijera cerca de la cara, y respondió -&#8221;Si no se enciende ni una luz, seguramente esté averiado y te lo tendrán que cambiar, pero si sale algo en la pantalla es importante que lo apuntes y se lo cuentes a alquien que entienda.&#8221; -Entrecerrando los ojos, añadió- &#8220;¿Windows o Mac?&#8221;</p>
<p>¡Ajá!, ya estamos otra vez con las palabritas técnicas. Pero esta vez lo tenía claro: &#8220;Ni uno ni otro&#8221; le dije a Roberto -&#8221;Me dijo el vendedor que mejor me ahorraba un dinerillo y luego en casa ya yo&#8230;&#8221;</p>
<p>De repente, una bombilla de 300 watios se me encendió en la cabeza. ¿Y si era eso misterioso lo que me faltaba? ¿Y si en vez de guiñarle un ojo al dependiente le hubiera preguntado que qué era eso que me estaba ahorrando?&#8221;.</p>
<p>Mi cliente, viendo que no contestaba, dedujo él solo la verdad: &#8220;¿Así que no has comprado el sistema operativo?&#8221; Con una sonrisilla, me sugirió: -&#8221;No te preocupes, que tiene arreglo. En la esquina, Paco tiene el último número de <a title="Linux Magazine" href="http://www.linux-magazine.es/" target="_blank">Linux Magazine</a>, que trae un DVD de Ubuntu. Lo compras, lo metes en el ordenador, y vuelve a arrancarlo. Sigue las instrucciones y ya verás como lo instalas en un rato.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y si rompo algo&#8221; -dije mientras le quitaba el poncho.</p>
<p>&#8220;Bueno, peor que ahora no va a quedar, ¿no?&#8221; me tranquilizó.</p>
<p>&#8220;No, peor es difícil, porque ahora no hace ni ruido&#8221; -pensé.</p>
<p>Y así empezó mi &#8220;carrera&#8221; de informática casera, de la que les tengo que contar muchas más cosas. Pero eso será en otro post.</p>
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		<title>Dame software libre y llámame tonto</title>
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		<pubDate>Mon, 03 May 2010 18:48:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy no voy a narrarles mi conversación con el cliente de turno. No. Primero porque mi &#8220;cliente&#8221; era mi hermano René, y segundo porque no llamaría &#8220;conversación&#8221; a una sarta de improperios (&#8220;menudo peluquero cateto estás hecho&#8220;),  consejos gratuitos (&#8220;así no, patán, con la tijera larga&#8220;), y quejidos (&#8220;¡auch!, ¡mi oreja!&#8220;).
Como todos imaginarán, ningún peluquero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy no voy a narrarles mi conversación con el cliente de turno. No. Primero porque mi &#8220;<em>cliente</em>&#8221; era mi hermano René, y segundo porque no llamaría &#8220;<em>conversación</em>&#8221; a una sarta de improperios (&#8220;<em>menudo peluquero cateto estás hecho</em>&#8220;),  consejos gratuitos (&#8220;<em>así no, patán, con la tijera larga</em>&#8220;), y quejidos (&#8220;<em>¡auch!, ¡mi oreja!</em>&#8220;).</p>
<p>Como todos imaginarán, ningún peluquero se corta el pelo a sí mismo. Así que me tocaba hacerle un arreglito a mi hermano, aun sabiendo lo que me esperaba. Mientras él vociferaba, mi auténtica y distinguida clientela se me acumulaba en los sillones de <em>polipiel</em> de la entrada. Unos, dándoles a las teclitas del móvil, y otros hojeando la prensa del día, cada cual a lo suyo.</p>
<p>De repente, uno de ellos, de elegante traje azul estándar- dijo &#8220;<em>¡Ostias!&#8221;</em>. No se si me sorprendió más oir una palabrota en alguien con tal porte, o que no era uno de los que leía la prensa. Porque claro, leyendo un periódico, una o dos &#8220;<em>¡Ostias!</em>&#8221; siempre se te escapan, aunque sea por dentro.</p>
<p>El señor azul no leía el períodico, no. Estaba leyendo la pantallita de su móvil o &#8220;<em><span style="text-decoration: underline;">ifon</span></em>&#8221; o &#8220;<em>siphon</em>&#8221; o <em>como-se-diga</em>, y como quiera que todos lo miraron, se explicó:</p>
<p>&#8220;<em>Desde luego no tienen vergüenza. Estaba leyendo la prensa online, y me he topado con una declaraciones del responsable de Educación de Microsoft en las que prácticamente tacha de idiotas a todas las comunidades que no están usando Windows&#8221;.</em></p>
<p>Otro de los señores, de traje negro, corbata negra y camisa blanca (al estilo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Caiga_quien_caiga" target="_blank">CQC</a>), respondió: &#8220;<em>Tengo entendido que no venden un rosco en Extremadura o Andalucía, y eso es una parte importante del pastel</em>&#8220;.</p>
<p>El que había llegado el último, con vaqueros y chaqueta de pana, apostilló: &#8220;<em>Igual por eso han renovado todos los cargos de Microsoft Ibérica. Pero me da la impresión de que los nuevos van por el mismo camino&#8221;.</em></p>
<p>El de CQC asintió: &#8220;<em>Llevan tantos años con una posición de monopolio que no son capaces de adaptarse y competir contra iguales. Insultan, amenazan, menosprecian, sin darse cuenta de que su cliente más importante, el gobierno, solo puede impulsar la innovación y el progreso desde una posición de neutralidad y competencia justa&#8221;</em>.</p>
<p>&#8220;<em>Y más ahora que toda la documentación, concursos, sueldos, etc se está abriendo al público y cualquier puede saber en qué gastamos el dinero público&#8221;</em> interrumpió el de pana.</p>
<p>El de CQC volvió a la carga: &#8220;<em>Ni me imagino lo que costaría tener a los niños al día en tecnología si hubiera que pagar cientos de miles de licencias</em>&#8221;</p>
<p>&#8220;<em>Seguro que Roberto, mi cliente de Innovación, lo sabe</em>&#8221; pensé mientras le hacía otro trasquilón a mi hermano.</p>
<p>El primer hombre, el de azul, señalando su pantallita, leyó:</p>
<ul>
<li><em>&#8220;No es lógico que se fuercen situaciones de neutralidad tecnológica.&#8221;</em></li>
<li><em>&#8220;Hay pocas comunidades que hayan implantado sólo software libre&#8221;</em></li>
<li><em> &#8220;El software libre no es sostenible por el modelo en sí mismo&#8221; </em></li>
</ul>
<p>&#8220;<em>¿¿<a href="http://www.elcorreoweb.es/andalucia/092563/escuela/andaluza/software/abandonamos/diez/anos" target="_blank">Eso dice Microsoft</a>??</em>&#8221; preguntaron los otros dos casi a coro.</p>
<p>&#8220;<em>Eso dice. No creo que tengan una respuesta oficial, sería hacerles el juego. Pero es evidente que están tirando piedras contra su propio tejado. Supongo que ya dan a algunas comunidades por perdidas y solo les queda asustar a las que tengan dudas y a las más pequeñas, que serán las más susceptibles a alguna estupenda oferta especial.&#8221;<br />
</em><br />
&#8220;<em>Pues que tengan suerte. Que falta les va a hacer.</em>&#8221; terminó el de pana, volviendo a su periódico.</p>
<p>Los otros dos volvieron también a sus lecturas, y yo volví a prestar atención a René, que clavaba las uñas en los brazos del sillón, más nervioso que <em>Ramoncín</em> en el <em>Top Manta</em>.</p>
<p>Sí que aprendí poniendo el oído. Y yo que pensaba que Microsoft tenía <em>vista</em>.</p>
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		<item>
		<title>¿Ordenadores? ¿Para qué?</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 20:33:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Recuerdo el día en que compré el ordenador para la peluquería. René se había quejado durante semanas: &#8220;¿Para que quieres un ordenador, si ya llevo yo todas las cuentas?&#8221;. Pero yo pensaba que un negocio sin ordenador es como un jardín sin flores. 
- &#8220;¡Podemos hacer muchas cosas con un ordenador!&#8221; le respondí.
- &#8220;¿Por ejemplo?&#8221;
Reconozco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recuerdo el día en que compré el ordenador para la peluquería. René se había quejado durante semanas: &#8220;¿Para que quieres un ordenador, si ya llevo yo todas las cuentas?&#8221;. Pero yo pensaba que un negocio sin ordenador es como un jardín sin flores. </p>
<p>- &#8220;¡Podemos hacer muchas cosas con un ordenador!&#8221; le respondí.</p>
<p>- &#8220;¿Por ejemplo?&#8221;</p>
<p>Reconozco me quedé callado por un tiempo. ¿Para qué quería un ordenador en la peluquería? ¿Porque era moderno? ¿Porque todo el mundo tenía uno? </p>
<p>Por suerte consejeros no me faltan. A mi sillón vino a darse un repasito un señor de nosequé dirección de Innovación. &#8220;Si se dedica a la innovación sabrá de ordenadores, me dije&#8221;. Así que, aprovechando la confianza que da el tener su cabeza bajo mis tijeras, le pregunté como si viniera a cuento:</p>
<p>&#8220;¿No cree Vd. que nos vendría bien modernizarnos un poco? No se, con un ordenador por ejemplo.&#8221; </p>
<p>Con seguridad, me respondió de inmediato: &#8220;Hombre, hoy día un ordenador es una herramienta casi imprescindible. Podrías llevar la contabilidad, la agenda con las citas de tus clientes, hacer mailings&#8230;&#8221; </p>
<p>&#8220;Mmmm&#8221; por unos segundos dudé. Pero haciendo de abogado del diablo le contesté: &#8220;No se, no se. La contabilidad la lleva mi hermano. Las citas las tengo en una agenda de las de toda la vida y me va bien. Y el mailin ese no se lo que es. Tiene que servir para algo más, ¿no?&#8221;.</p>
<p>El hombre de Innovación miró hacia el techo, como sopesando su respuesta, y me dijo: &#8220;Es verdad es que mucha gente compra el ordenador pensando que es algo mágico y que le resolverá los problemas de su negocio, o hará que sus niños aprueben todas las asignaturas sin estudiar. Estas personas suelen pelear con su PC porque no entienden que es una mera herramienta, compleja y potente, pero que no tiene iniciativa ni inteligencia. Y que hay que aprender a usarlo para poder sacarle el jugo.&#8221;</p>
<p>Algo desilusionado le pregunté &#8220;Entonces&#8230; ¿mejor lo olvido?&#8221;.</p>
<p>&#8220;¡No!, no he dicho eso&#8221; saltó. &#8220;El que no tenga ordenador perderá el tren de la Sociedad de la Información. Igual que hay analfabetos que no saben leer o escribir y necesitan ayudarse de otros como muleta para hacer cualquier trámite en un banco o con la Administración, también hay &#8216;analfabetos digitales&#8217; que no son capaces de defenderse en Internet, buscar páginas web, comprar cosas o contratar servicios online. Se convertirán en una especie de parias, aislados, en un mundo cada vez más interconectado.&#8221; </p>
<p>-Sacando el brazo de debajo del poncho y tirando todo el pelo cortado por el suelo me enseñó su mano izquierda- &#8220;¿Ves este reloj?&#8221;</p>
<p>Asentí. Era una pieza muy original, negro, con lucecitas azules un poco galácticas.</p>
<p>Continuó con su perorata: &#8220;Este reloj vibra cuando recibo una llamada. Es muy útil si estoy en una reunión y tengo el movil silenciado. Aquí al lado lo venden por 50 euros. El mío lo he comprado en China directamente, por supuesto después de consultar las opiniones de otros fans de la tecnología. Y me ha costado 11 dólares. Y todo gracias a mi ordenador y a Internet.&#8221; </p>
<p>&#8220;¡Hala! Eso sí convencerá a René&#8221; pensé. Conmigo ha funcinoado, por supuesto. Ya estaba decidido a ir por el ordenador, pero mi cliente siguió:</p>
<p>&#8220;Desde la Administración estamos haciendo lo posible para que nadie se quede atrás. Hemos montado unos centros públicos en pueblecitos donde las redes de comunicaciones no llegaban y los hemos dotado de ordenadores e Internet. Unos simpáticos dinamizadores animan a la gente a participar y les enseñan todo lo necesiten saber. También impulsamos el uso de tecnología desde pequeños, primero con ordenadores en los centros escolares y desde hace poco repartiendo ordenadores pequeñitos para que los chavales puedan seguir investigando en casa y contagiando a sus familias de innovación&#8221;.</p>
<p>&#8220;Me parece muy buena idea. Pero saldrá por un pico.&#8221; dije mientras iba a por agua caliente.</p>
<p>&#8220;Es una inversión en nuestro futuro que no tiene precio. Claro que cuesta dinero, pero una de las piezas más caras es el software, los programas y sistemas operativos de los PCs. Y eso nos lo estamos ahorrando usando software libre.&#8221;</p>
<p>&#8220;Vaya, vaya&#8221; exclamé. Terminé de perfilarle las patillas, que con la cháchara me habían quedado un pelín desiguales, y le pasé el cepillo. &#8220;¡Listo&#8221;.</p>
<p>El hombre se levantó, se puso la chaqueta y ajustándose la corbata preguntó: &#8220;¿Cuanto es?&#8221;. </p>
<p>&#8220;Nada&#8221; -respondí- &#8220;Me ha pagado con información, algo que hasta ahora no había valorado, pero que seguro que me ha ahorrado al menos una discusión con mi hermano. ¡Y no pienso ser uno de esos parias!&#8221;. </p>
<p>&#8220;Estupendo. Pues seguramente vuelva por aquí. Por cierto, me llamo Roberto.&#8221;</p>
<p>&#8220;Encantado&#8221; respondí educadamente- &#8220;Yo soy Antonio. Que tenga un buen día&#8221;.</p>
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		<title>Mejor pocos y bien avenidos</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 17:35:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[La semana pasada entró Fernando en la peluquería, y desplomándose en mi sillón dijo: &#8220;¡Antonio!, como siempre&#8221;. Cuando un cliente viene así es porque tiene la cabeza en otro sitio. Y considero parte de mi labor el aliviarle de pelo igual que de pesares. Así que le pregunté: &#8220;¿Qué?, ¿liado?&#8221;.
&#8220;Mira, no me hables&#8221; me contestó. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada entró Fernando en la peluquería, y desplomándose en mi sillón dijo: &#8220;<em>¡Antonio!, como siempre&#8221;</em>. Cuando un cliente viene así es porque tiene la cabeza en otro sitio. Y considero parte de mi labor el aliviarle de pelo igual que de pesares. Así que le pregunté: &#8220;<em>¿Qué?, ¿liado</em>?&#8221;.</p>
<p>&#8220;<em>Mira, no me hables&#8221; me contestó. &#8220;Cada vez que intentamos hacer algo, por bueno, lógico y sensato que parezca, sale alguien que lo para por las razones más peregrinas.&#8221;</em></p>
<p>&#8220;<em>¿Y no hay alguien que mande más y al que podáis recurrir?</em>&#8221; le sugerí, inocente como un bebé foca.</p>
<p>Fernando se volvió, y con una mirada de condescendencia me dijo: &#8220;<em>Antonio, suerte tienes de llevar tu peluquería entre dos. En un gobierno como el nuestro, tienes a gente que sabe, pero no manda. Gente que manda, pero no sabe. Y cuando das con uno que sabe y manda, está tan saturado, que no tiene tiempo para pensar lo suficiente en cada decisión que toma.&#8221;</em></p>
<p><em>&#8220;Vamos&#8221;</em> seguí yo, &#8220;<em>pues imagina como será el Gogle ese, no?</em>&#8221;</p>
<p>&#8220;<em>Al contrario. En Google los que mandan delegan en equipos muy pequeños, y les dan la autonomía que necesitan. De vez en cuando les piden resultados, claro está, pero mientras tanto sólo se preocupan de que tengan lo que les haga falta para trabajar.&#8221;<br />
</em><br />
<em>&#8220;Pues no les va mal&#8221;</em></p>
<p><em>&#8220;No&#8230; No me dejes las patillas muy largas, anda.&#8221;</em></p>
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		<title>Hay que ser educados</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 19:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Para escribir el mío lo mejor posible, he estado viendo otros blogs, y lo primero que hace todo el mundo es presentarse. Asi que allá voy:
Me llamo Antonio, Antonio Gando, y tengo mi peluquería cerca de uno de esos sitios llenos de gente que -según dicen- dirigen el país. Trajeados y serios, pasan por mis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para escribir el mío lo mejor posible, he estado viendo otros blogs, y lo primero que hace todo el mundo es presentarse. Asi que allá voy:</p>
<p>Me llamo Antonio, Antonio Gando, y tengo mi peluquería cerca de uno de esos sitios llenos de gente que -según dicen- dirigen el país. Trajeados y serios, pasan por mis manos a menudo para que les corte el pelo, les arregle barbas y bigotes, y de paso se desahogan un rato de lo estresante que es mandar tanto.</p>
<p>Pero empecemos por el principio. Nací en <a href="http://www.alimentosdemadrid.org/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=143&amp;Itemid=50" target="_blank">Villaconejos</a>, un pueblo famoso por sus grandes melones (no me digan que no acaban de recordar a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sabrina_Salerno" target="_blank">Sabrina</a>). Mis padres -que vivían por aquel entonces en Madrid- pasaban por allí en un recorrido turístico-gastronómico que incluía unas degustaciones en Aranjuez y Chinchón. El caso es que con tanto traqueteo de coche, a mi madre le empezaron de pronto las contracciones y no pudo esperar a llegar a un sitio mejor preparado. En el mismo coche, un R12 ranchera, y con la providencial ayuda de un practicante del pueblo, vine al mundo.</p>
<p>De chico acompañaba a mi madre a la peluquería y como no me enteraba de nada de lo que hablaban las clientas, pasaba el rato observando a las trabajadoras. Me refiero a su forma de hacer, no sean mal pensados: a la manera de coger las distintas tijeras, su habilidad con peines y cepillos, el dominio del tinte y el bigudí&#8230; Y todo al mismo tiempo que se daban voces entre ellas o le calentaban la oreja a la señora que estaban atendiendo. Un mundo fascinante que marcó lo que sería de mayor.</p>
<p>Estudié, lo justito, pero suficiente para sacar mi Bachiller con buenas notas. Mi padre quería que fuera cirujano, pero a mí lo que me gustaba era el secador y no el bisturí. Así que, después de seis meses en la Complutense y de una bronca de narices, me planté. Colgué la bata y el fonendoscopio y me metí de aprendiz en la peluquería de Paco, que era el que nos cortaba el pelo a los varones de la familia todos los primeros de mes.</p>
<p>Se me daba bien, y con la ayuda de nuestra simpatía fuimos ganando clientela y buen dinerillo. Cinco años después ampliamos la franquicia de &#8220;Paco&#8217;s&#8221; con otra peluquería pequeñita pero más céntrica que tuve el honor de regentar y que finalmente heredé cuando mi jefe y maestro, que se había convertido en mi mejor amigo se fue a ponerle rulos a los angelitos.</p>
<p>Fue una etapa complicada. La triste pérdida de Paco me tenía cabizbajo, y la administración del negocio me agobiaba. Eso de la gestión nunca ha sido mi fuerte y restaba horas a lo que de verdad me gustaba: la investigación y la innovación en la peluquería. Al poco tiempo mi humor se resintió y los clientes lo notaron y empezaron a serme infieles. Sí, <em>infieles</em>, porque cuando un peluquero te corta el pelo bien, le eres fiel de por vida. Eso es así.</p>
<p>Providencialmente mi hermano René volvió de París y me ofreció su ayuda con los números, facturas, proveedores y otras horripileces. Acepté de inmediato, y hasta ahora nos ha ido de perlas. Bueno, eso si no mencionamos nuestras discusiones diarias: que si esto se hace mejor con un boli que con un ordenador, que si tienes menos idea de marketing que el Papa, que si deberíamos poner una tienda de recuerdos y dejarnos de tanto pelo&#8230; Nada importante, por supuesto, y que sirven para dar pie a los clientes para opinar y así hacer los pelados más entretenidos.</p>
<p>En fin, que esta ha sido mi presentación. Un pelín larga, ¿no?. Mañana les hablaré de algo más a tono con el blog, no se me vayan!</p>
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		<title>Libre por los pelos</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 22:28:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Gando</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El otro día me cruzo a Soraya, con un fajo de gacetas bajo el brazo, y me dice: &#8220;Oye Antonio, esas historias de la peluquería, ¿porqué no las cuentas en un blog?&#8220;.
&#8220;Tela&#8220;, pensé yo. Y medio tartamudeando le contesté: &#8220;Mujer, yo&#8230; si yo no tengo estudios, ni soy famoso, ni nada. ¿Quién me va a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día me cruzo a Soraya, con un fajo de gacetas bajo el brazo, y me dice: &#8220;<em>Oye Antonio, esas historias de la peluquería, ¿porqué no las cuentas en un blog?</em>&#8220;.</p>
<p>&#8220;<em>Tela</em>&#8220;, pensé yo. Y medio tartamudeando le contesté: &#8220;<em>Mujer, yo&#8230; si yo no tengo estudios, ni soy famoso, ni nada. ¿Quién me va a leer?</em>&#8220;.</p>
<p>Ella insistió: &#8220;<em>Mira. Tienes clientes importantes, que te cuentan cosas interesantes y que luego tu me comentas a tú manera. Si a mí me hace gracia, también le gustará a mis lectores. Y no tienes que dar nombres, no te preocupes</em>&#8220;.</p>
<p>Así que, señoras y señores, aquí me tienen. Un humilde peluquero, que por casualidad tiene su negocio cerca de unos ministerios, y que les va a contar su punto de vista de la política, la informática y otros grandes misterios de la vida. Bueno, de ovnis no voy a hablar porque me ha dicho Soraya que no pega con la Gaceta, y además para eso ya está <a title="Iker Jiménez" href="http://www.ikerjimenez.com/contenidos.htm" target="_blank">Iker Jiménez</a>.</p>
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